Hasta que los caracoles saquen sus cuernos al sol
La lluvia como tiempo atmosférico es maravillosa, es la excusa perfecta para pasar tiempo en casa disfrutando de una buena serie o película sin el cargo de conciencia de estar eludiendo al tránsito de la vida más allá de mi cuatro paredes, pero es tener que poner un pie en la calle y se me vienen a la mente todos los males. Uno no sabe lo que es un problema hasta que lo ha vivido en carnes propias y el paseito de camino a la universidad pasa de ser agradable e incluso reconfortante cuando a uno se lo permiten a ser una experiencia cercana al cataclismo, porque en la cornisa cantábrica habrá cientos o miles de formas que difieran a la hora de referirse a la intensidad, constancia, ángulo y demás características que tenga de precipitar el agua, pero aquí útlimamente se cae el cielo o no hay cojones a que caiga una mísera gota. A uno le repiten sin cesar que " la lluvia en Sevilla es una maravilla "; desconocía que la frase hasta haberla buscado mientras escribía esto proviniese...